domingo, 27 de mayo de 2012

nosotras... y EL RESTAURANTE DEL TEATRO PRINCIPAL!!

Yo soy como los críos, cada semana quiero ser algo distinto.
¿Qué es lo que ha tocado esta semana? No nos apresuremos. Comencemos esta interesante historia por el principio…

El miércoles fue el cumpleaños de mi páter, por lo que había que empezar a pensar en un restaurante al que ir a comer ayer sábado (así es como se celebran estas cosas en mi familia, comiendo fuera de casa y a ser posible, en abundancia). Finalmente el sitio escogido fue el restaurante que da nombre a este post y que se aloja dentro del Teatro Principal. Como buena mujer a un Smartphone pegada, busqué el sitio previamente en Internet para ver a qué debíamos atenernos. No fue así en esta vez, pero normalmente encuentro blogs en los que se puede leer una pequeña crítica junto con algunas fotografías del restaurante en cuestión. Ya que una es amiga del buen comer, ha pasado por mi cabeza estos días lo molongo que sería tener una bitácora de este estilo.  Poder explayarme contando lo que mi paladar disfruta o padece (dios no quiera esto último) y poder así compartir con los demás mi vasta sabiduría gastronómica. Imaginad por un momento que este ficticio blog adquiriera cierta notoriedad y en vez de regalarme bolsos Loewe e invitarme a eventos de moda (cosa que no sucede siquiera con este blog), recibiese cantidad de ofertas para ir a catar apetitosos menús.
Para al menos aproximarme un poco a este sueño, hoy os contaré en pocas palabras lo que me pareció el Restaurante del Teatro Principal, no sin antes enseñaros el look que llevé para esta ocasión (no nos desviemos del principal objetivo de Sommes Démodé)





Al lío

Para los que no sois de Zaragoza (porque si lo sois, no quiero ni imaginar que nunca hayáis estado en el Teatro Principal, jum), os diré que este sitio es precioso, tiene un estilo de teatro de antaño que merece la pena ver.
La decoración del lugar es exquisita (adjetivo que no debe faltar en críticas de este tipo). El restaurante fue inaugurado el pasado marzo y se nota, todo está realmente nuevo.
La comida estaba rica y con fundamento. El menú consta de dos platos, postre, pan, bebida y café. El precio (al menos en sábado) es de 18 euros sin IVA y hay una gran variedad entre la que elegir. Como ejemplo, esta apetitosa fideua.
Yo no tengo ni zorrasca de vinos, para qué engañarnos. Pero mis entendidos acompañantes nos explicaron a los ignorantones en la materia que el vino estaba delicioso. Un Enate era, oiga.

Por todo esto, mi nota será de un 8. ¿Por qué no un 10?-os preguntaréis. Pues porque la perfección no suele existir y además, el restaurante "esconde" un problemilla. No tiene fácil acceso para los minusválidos. Muy mal, Teatro Principal, ya estás tardando, majete.

Espero que os haya resultado interesante a los mañicos y a los demás, que sirva para que os entren ganas de visitarnos. ¡Que por estas tierras se come muy bien!
Hasta otro día, amiguitos, veremos con qué nueva afición os deleito.
¡Besis!

viernes, 25 de mayo de 2012

nosotras... y GÚDAR-JAVALAMBRE (otra vez)!!

Es viernes noche, estoy cansada tirada en el sofá y con el portátil en las rodillas. Habré mirado el Facebook unas ocho veces a lo largo del día y las de Twitter me da vergüenza hasta contarlas, así que quiero hacer algo distinto con este aparatejo que me está abrasando las piernas pero del que me cuesta desprenderme. ¿Por qué no matar el rato con un post rural?
Ya en otras ocasiones os he contado que un sábado de cada mes mi padre, sus amigos y yo viajamos a una comarca de la provincia de Teruel y visitamos algunos de sus pueblos. Esta vez volvimos a recorrer la zona de Gúdar-Javalambre, de la que nos dejamos por explorar muchas de sus localidades la vez anterior.
Os dejo con el look sosango-cómodo escogido esta vez para pueblear y algunas de las mejores imágenes que servidora hizo en este #roadtrip.
¡Besos para todos!


























martes, 22 de mayo de 2012

nosotras... y COMUNIONES!!

De pequeña, y cuando todos mis amigos hicieron la comunión, yo me sentí como un bicho raro. Mis padres tomaron la decisión de que yo no la haría. Decisión que no fue muy bien recibida por parte de mis abuelos y la profesora de religión de mi colegio. Yo, ajena a lo que realmente significaba todo aquello, lo pasaba mal por sentirme algo desplazada. Mis compañeros de clase se reunían para ir a catequesis y ¡no me enteraba de lo que allí pasaba! Además, contaban múltiples detalles de su futura fiesta, que por supuesto sería la rehostia (juasjuas).
He dicho que mis padres tomaron esta decisión. Así fue, pero... uno de los dos no lo tenía tan claro. Mi madre en el fondo sufría porque su hija no fuese a catar el cuerpo de Cristo. Tanto era así que la pobre mujer me llevó al Pilar una año más tarde en plan top secret para que recibiera "ilegalmente" una hostia (los juegos de palabras siempre serán inevitables... y tremendamente divertidos).
A lo que se llega por la religión. A lo que se llega por un hijo.

Me gustaría decir dos cosas (más). La primera es que estoy contentísima, aunque en su momento no fuese así, de que mis padres no se dejasen amedrentar por esa influencia que tenía y aún hoy tiene la Iglesia en nosotros. Y la segunda es que creo que cada uno puede hacer lo que le dé la gana al respecto. Es por eso que cuando un familiar o amigo me invita, siempre asisto, porque me gusta hacer felices a las personas que quiero. Pero soy incapaz de callar lo que pienso: que este tipo de ceremonias son algo más propio del Medievo que de nuestra época actual.

Esto es lo que llevé a la comunión del primo de mi novio, Miguel, que estaba guapo, guapo, guapo en este día que esperaba con tanta ilusión. Y como soy una blandengue sensiblona, me quedaré con eso y su carita sonriente. Ays.











Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...