Yo soy
como los críos, cada semana quiero ser algo distinto.
¿Qué es lo que ha tocado esta semana? No nos apresuremos. Comencemos esta interesante historia por el principio…
¿Qué es lo que ha tocado esta semana? No nos apresuremos. Comencemos esta interesante historia por el principio…
El miércoles
fue el cumpleaños de mi páter, por lo que había que empezar a pensar en un restaurante
al que ir a comer ayer sábado (así es como se celebran estas cosas en mi
familia, comiendo fuera de casa y a ser posible, en abundancia). Finalmente el
sitio escogido fue el restaurante que da nombre a este post y que se aloja dentro
del Teatro Principal. Como buena mujer a un Smartphone pegada, busqué el sitio
previamente en Internet para ver a qué debíamos atenernos. No fue así en esta
vez, pero normalmente encuentro blogs en los que se puede leer una pequeña crítica
junto con algunas fotografías del restaurante en cuestión. Ya que una es amiga
del buen comer, ha pasado por mi cabeza estos días lo molongo que sería tener
una bitácora de este estilo. Poder explayarme
contando lo que mi paladar disfruta o padece
(dios no quiera esto último) y poder así compartir con los demás mi vasta sabiduría
gastronómica. Imaginad por un momento que este ficticio blog adquiriera cierta notoriedad
y en vez de regalarme bolsos Loewe e invitarme a eventos de moda (cosa que no
sucede siquiera con este blog), recibiese cantidad de ofertas para ir a catar
apetitosos menús.
Para al
menos aproximarme un poco a este sueño, hoy os contaré en pocas palabras lo que me pareció el
Restaurante del Teatro Principal, no sin antes enseñaros el look que llevé para
esta ocasión (no nos desviemos del principal objetivo de Sommes Démodé)
Al lío
Para los que no sois de Zaragoza (porque si lo sois, no quiero ni imaginar que nunca hayáis estado en el Teatro Principal, jum), os diré que este sitio es precioso, tiene un estilo de teatro de antaño que merece la pena ver.
La decoración del lugar es exquisita (adjetivo que no debe faltar en críticas de este tipo). El restaurante fue inaugurado el pasado marzo y se nota, todo está realmente nuevo.
La comida estaba rica y con fundamento. El menú consta de dos platos, postre, pan, bebida y café. El precio (al menos en sábado) es de 18 euros sin IVA y hay una gran variedad entre la que elegir. Como ejemplo, esta apetitosa fideua.
Yo no tengo ni zorrasca de vinos, para qué engañarnos. Pero mis entendidos acompañantes nos explicaron a los ignorantones en la materia que el vino estaba delicioso. Un Enate era, oiga.
Por todo esto, mi nota será de un 8. ¿Por qué no un 10?-os preguntaréis. Pues porque la perfección no suele existir y además, el restaurante "esconde" un problemilla. No tiene fácil acceso para los minusválidos. Muy mal, Teatro Principal, ya estás tardando, majete.
Espero que os haya resultado interesante a los mañicos y a los demás, que sirva para que os entren ganas de visitarnos. ¡Que por estas tierras se come muy bien!
Hasta otro día, amiguitos, veremos con qué nueva afición os deleito.
¡Besis!





























